¿Quiénes somos?

El Museo de la Historia de San Germán y El Museo de la Farmacia Domínguez albergan las mayores colecciones de historia y artefactos históricos de la ciudad de San Germán, al igual que de las farmacias o boticas del siglo XIX en Puerto Rico.

Los 3,500 pies cuadrados del Museo de la Historia de San Germán presentan un recorrido histórico por San Germán y el oeste de Puerto Rico.  Además de presentar un recuento histórico desde el 1493 hasta nuestros tiempos, la colección del museo incluye artefactos de los indígenas taínos, muchos objetos utilizados en los 1800, santos tallados en madera según la tradición puertorriqueña, un cañón de los 1700 encontrado en el oeste de Puerto Rico, pinturas de reconocidos artistas puertorriqueños, colecciones de monedas y una biblioteca con libros y revistas antiguos, que nos hacen remontarnos a siglos pasados.

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La Farmacia Domínguez (La Botica) se fundó en el 1877 al inaugurar el actual edificio, con fachada de estilo neoclásico construido en ladrillos, amalgama y madera, techado con planchas de acero recubiertas de zinc. Fue fundada por Don Miguel Domínguez Hernández, apoyado por sus sobrinos Miguel Antonio y Carlos.  El sobrino menor, José B. Ramírez, era dentista y tenía su oficina allí. 

              

Se ha recreado la decoración interior y exterior con enormes frascos apotecarios de cerámica y vidrio, una redoma, un busto de Hipócrates,  (tallado por el artista sangermeño Julio Ayala), vitrinas de antaño, balanzas, morteros, cachetera y mucho más. Cuenta con una máquina de embotellar sodas de la famosa botella de la bolita (tipo "Codd”). Se muestran las medicinas y artefactos de la época, incluyendo vomitivos, purgantes, pomadas, parches, jarabes, jeringuillas y otros. Incluye un estanque con sanguijuelas, tal como el que existía previamente. Las sanguijuelas se utilizaban para tratar diversas condiciones, sacando la sangre al paciente. 

Tiene un área de tertulias, que recrea las famosas tertulias en la Farmacia Domínguez. Allí se reunían todas las noches los más consagrados intelectuales sangermeños para intercambiar ideas, discutir los eventos políticos y comentar obras literarias, políticas y de todo quehacer intelectual. San Germán, para esa época, era un centro de rebeldía política e intenso sentimiento regionalista. Estas ideas se concebían y maduraban en las tertulias en La Botica. En la Sala de Tertulias se exponen fotos de algunos de los distinguidos tertuliantes de la época.

Continuó brindando servicios por más de un siglo, hasta su cierre en el 1997.